¿Qué buscas cuando me miras?
Difícil descifrar, aventura sigilosa la del observador que se pierde en las nubes negras del alma del otro. Alma robada de sentimientos que no son tuyos, de un corazón que sólo espera sin latir, tu sólo miras para verte a ti.
Hace tiempo que perdiste tu don de hacerte con el alma herida de tu presa. Porque al fin y al cabo todo se resume a tu ansia de depredar, de comer, de poseer, de imitar, de ganar.
Tu no me amas, sólo te sientas y esperas, te sientas y haces que para mi verte sea imposible. Me pierdo en la marea infinita de tus ojos clavados en mí como estacas, como un animal salvaje que necesita de alguien a quien acechar y condenar. Yo sólo creo que te quiero y con eso me basta, sabes que confío en todo y en nada, que soy débil… acaso con eso a ti te resulté suficiente. Sabías que no iba a ser valiente y que te dejaría entrar sin cerrojos; sin muros ni barreras me dejaba derrotar.
¿Qué buscas cuando me miras?
Quizás sea yo la única dueña de tu mirada, quizás yo sea la que la busque, puede que a mi me guste entregar sin condiciones cual ángel de muerte que te espera bailando alrededor del fuego, ángel de vida que te espera bailando alrededor de tu cuerpo para formar parte de él; ángel que sólo se satisface si alguien se hace del todo y para siempre de él.
Gritos ahogados de esos a quien nos gusta perdernos en la espiral, en la serpiente del Dios mas aterrador, un juego donde siempre hay heridos, culpables y vencidos.
Sólo dudas y rencor. Yo ya no se explicar lo que pasó y lo que sigue aconteciendo en mis entrañas, en mi corazón. Me pierdo en mi aflicción de victima desgarrada, de mujer desconsolada y humillada que vive para probar tu hiel, para probar que soy digna de ser comprada y admirada, yo he elegido vivir sólo de lo que tus ojos ven.
La verdad, ni en la cama jugábamos bien, tan sólo un baño de sudor e inseguridades, ¿en que pensarías, tu mi Dios, cuando me desnudabas sin ardor? guardando las distancias…¿de dónde sacabas tanto temor? Yo sólo ansiaba que te acercaras, que en tu caricias te dieras a mi como un regalo merecido; como la penetración mas sublime debe ser, como el sacrificio del primogénito, como algo que debe ser realizado: intercambio de almas para conseguir algo mejor.
¿Qué ves cuando me miras?
A ti, a mí, a nosotros, al imposible olvido, a la luna,..¿te gusta más el sol?, al odio, al rencor, a la tierra, a la tortura,..¿soy todo eso yo?
Somos complementarios que se hacen daño, figuras en una barata representación.
Yo me doy y tú me arrebatas mas de lo que soy, yo sigo esperando encontrarte y mientras tanto seguir a tu completa disposición.
Te quiero porque sólo eso se hacer; quizás tengas razón cuando dices que moriría por cualquiera, que me creo una santa sin bendición y que espero ser engullida por el mundo para dejar de ser alguien, para dejar de sentir y convertirme finalmente en ti.
Somos, mi amor, sólo tu y yo…ahora dime, responde a mi obsesión y dime, ¿qué es lo que ves cuando me miras y a mi no me dejas ver?... El porque sé que mi vida terminará cuando tú me dejes de buscar con tus ojos, cuando tu me dejes de absorber.